No seríamos una galería moderna si no abrazáramos el uso de la tecnología. ¿Quieres hacerte una idea de cómo te queda la obra que te está robando el corazón?
ARLES GAYO
“Solo bebo tormentas” es una obra de ARLES Gayo que nos sumerge de lleno en un universo subrealista, intenso y profundamente simbólico.
La figura central parece habitar un espacio suspendido entre lo onírico y lo emocional, donde el caos, la energía y la ironía conviven en equilibrio. Colores vibrantes, detalles casi alucinados y una narrativa visual que invita a mirar más allá de lo evidente.
Realizada en acrílico sobre lienzo con bastidor, esta pieza de 90 x 70 cm es una explosión de magia visual y actitud, una obra que no se contempla: se siente.
ARLES Gayo construye escenas donde la tormenta no se evita, se bebe. Y ahí está la fuerza.
LEO PERALTA
Dibujo con lápices de colores sobre papel ARCHES 300 gramos
30 x 42 cm
Aquí el artista juega con la rebeldía del icono clásico. De espaldas, desafiante, con referencias que dialogan con la cultura rock y pop. Mouse es irreverente pero adorable, provocador sin perder la dulzura que define su estilo.
El trabajo en lápiz aporta textura y suavidad, equilibrando el gesto atrevido con una estética delicada y muy cuidada.
JOSÉ CARCAVILLA
En Amontonados, J. Carcavilla nos habla de algo sencillo y poderoso: la alegría.
Rostros que se agrupan, que se pisan, que se abrazan visualmente en una explosión de color y energía positiva. No hay tensión, hay convivencia. No hay caos, hay celebración. Es una escena donde cada expresión suma, donde cada gesto aporta una chispa distinta a un mismo estado: disfrutar.
La estética pop, las líneas marcadas y los brillos vibrantes construyen una obra atemporal. Funciona hoy, funcionará dentro de años. Porque la sonrisa no entiende de edades, ni de estilos, ni de generaciones.
Es una pieza que conecta con cualquiera.
Niños, adultos, coleccionistas urbanos o amantes del color. Todos encuentran algo propio en estos personajes.
Carcavilla crea una obra inclusiva, cercana y directa. Un recordatorio visual de que la alegría también puede ocupar espacio, puede ser protagonista y puede compartirse.
Técnica: Acrílico y spray sobre tabla
Medidas: 140 x 70 cm